Introducción

Apartado 1) Reflexión de Problemas sobre la enseñanza de la filosofía

María Estela GarcíaTorres Cruz

3 noviembre 2013

La enseñanza de la filosofía, tiene algunas problemáticas, en primera instancia, hay que empezar por definir qué es la filosofía. Eso nos coloca en el problema, de que la filosofía posee muchas interpretaciones, depende de qué escuela se considere, y por otro lado, también tiene que considerarse, cuál es el propósito de la enseñanza a nivel bachillerato.

En este nivel, el contenido de lo que se enseñe, -por aquello que entendemos por filosofía-, ha de responder a los intereses de los alumnos, que sabemos fluctúa entre los 16 y 18 años.

Pienso que es importante respetar el principal objetivo del CCH, que consiste en aprender a aprender, y que la escuela debe forjar a un alumno independiente, esto se podría conseguir a través de las TIC, -solo en un sentido-. El hecho de usar las TIC, me ha hecho pensar que lo más importante que tenemos que lograr es que los alumnos se vuelvan autónomos en la investigación, y por eso cuentan con tantas herramientas en las www.

Creo que la clase en el salón ya no se puede concebir más como una cátedra, además, los muchachos son tan audiovisuales, que ya no atienden mucho una exposición oral. Sin embargo, considero que todavía resulta interesante una clase en donde después de leer un texto, se realice con los alumnos un diálogo, en donde se hagan cuestionamientos, o se pueda asombrar a los alumnos con un tema de sumo interés vital.

Educación en video

Difícilmente puede sostenerse que se eduque para la vida; es decir, que se eduque realmente para que los alumnos de cualquier nivel escolar, resuelvan problemas cotidianos, o sea, aquellos con los que nos enfrentamos todos los días. Tampoco puede decirse que todos los temas que se estudian en las escuelas sirvan realmente para saber vivir, o para vivir con mejor calidad de vida. Tenemos que reconocer que mucho del sistema educativo, consiste en aprenderse de memoria datos de historia, de ciencia, que nunca se utilizan en la vida. La enseñanza debería ser más práctica, es decir, que se haga a la gente capaz de resolver los verdaderos problemas que nos aquejan, en lugar de llenar a los alumnos con demasiado contenido intelectual, pues esto vuelve a los estudiantes seres completamente pensantes, pero sin capacidad de llevar las teorías a la práctica. La educación por lo general, es demasiado intelectualizada.

Habría que tomar en cuenta, que muchos de los datos que memorizan los educandos, se han puesto en los planes de estudio, porque se piensa que algún día le van a ser útiles al estudiante. Pero un buen alumno, en el momento que requiere un dato que no sabe, lo investiga. Sería necesario reducir la información que reciben los estudiantes en la escuela, y en su lugar, llenar la escuela con cosas más prácticas, con talleres, con deportes, con bailes, jardinería. Esto probablemente haría más felices a las gentes de las escuelas y un ser feliz, da lo mejor de sí mismo.

Otro aspecto que serviría para llevar la educación a la modernidad, consistiría en realizar textos breves, de los datos sobresalientes y de las fórmulas científicas o de los acontecimientos históricos más importantes. Es decir, se trataría de elaborar textos con contenidos esenciales para cada materia, pero sumamente breves.

Sabemos que gran parte de la educación es aburrida, a veces hasta para los mismos maestros resulta aburrida la cátedra, ya que repiten a los alumnos, datos muertos, ellos se vuelven vigilantes de sus alumnos en lugar de compañeros en la aventura intelectual. Es aburrida la enseñanza en casi todas las escuelas y niveles, porque no se aprenden aspectos que nos sirvan para resolver la vida de forma productiva o útil, ni nos lleva a vivir mejor. Medianamente un alumno que sale de la universidad, sabe algo que lo llevará a desarrollar un oficio. El trabajo difícil, lo tendrá que hacer por su cuenta, si es realmente un buen investigador.

El video resulta una gran aportación a la cultura, cualquiera puede aceptar que cuando se ve una película o un video, no se olvidan las imágenes que hemos visto. El relato resulta fácil de comprender, si nos lo dicen imágenes. El video es más divertido que un libro. Los contenidos del video son más asimilables que seguir una lectura larga, que además de entorpecer la columna, pues leer un libro resulta tan extenso, que la persona que lee, tiene que estar encorvado, o muchas horas sentado, entorpeciendo con esto la postura de su columna.

Por otro lado dice Pablo Menichetti, en su libro Aprendizaje Inteligente, que el cerebro se protege y solo deja pasar el aprendizaje que lo llena de emoción, así que sería importante pensar en ofrecer audiovisuales o materiales de apoyo o incluso lecturas, que emocionen a los alumnos, de esa forma se crea dopamina que es la hormona que permitirá que el cerebro procese la información que se está recibiendo.

El placer en la enseñanza

Si pensamos el fin último de toda enseñanza, debemos aceptar que éste ha de coincidir con el bien humano que es la felicidad. No se puede pensar que se estudia sólo para adquirir un empleo al final de una carrera universitaria. Por eso considero que es necesario enfocar el problema de la enseñanza en cuanto a los métodos de aprendizaje, tomando en cuenta que los alumnos son sumamente creativos y que podemos sacar de ellos los mejores resultados, tomando en cuenta su imaginación, su entusiasmo, su inteligencia.

De ahí que resulte incoherente con la enseñanza que se utilicen métodos punitivos, que hacen al alumno sufrir, porque tiene que presentar un examen, que casi lo único que mide es memoria. Cuando el alumno se da cuenta que el conocimiento que aprende es inerte, entonces se aburre y llega a causarle temor no retener un conocimiento.

Si usamos el temor para que el alumno piense que está en un régimen disciplinario y que entonces el profesor es una persona seria, respetuosa con quien no se juega y a quien no se le puede “tomar el pelo” ni engañar, el régimen disciplinario, tanto de no poder entrar tarde a una clase, ni entregar una tarea después del tiempo requerido, o hacer largos exámenes que miden memoria, entonces se convierte el ambiente escolar en un lugar de temor. Esto propicia que el alumno esté tenso, y su sistema nervioso se constriñe. Además, su cerebro no funciona en un ambiente en que se le causa temor y se le tiene vigilado, pues como su sistema linfático no funciona bien, ya que se inhibe por causa del temor, entonces no irriga hormonas y su cerebro no piensa bien, y de este modo los resultados escolares son de fracaso.

Además, un alumno que vive bajo amenaza, no es feliz, el temor genera odio y por eso su conocimiento no avanza, no aprende, ni obtiene conocimiento para su beneficio.

La escuela debería convertirse en un sitio donde se respire un aire de libertad, de placer, de sabiduría y que se imparta un conocimiento cercano a la vida, es decir, que nos sirva para resolver problemas prácticos, cotidianos, de salud, del alma, etcétera.

Los exámenes deberían ser la expresión de un conocimiento creativo, en los cuales los alumnos utilizaran imágenes para exponer una idea o un concepto, o dibujos de los temas que se vieron en clase. También debería hacerse en equipo para compartir los conocimientos en conjunto. Lo mismo se podría hacer poemas que expresaran lo que más les gustó de un tema. El examen podría consistir en un juego, en el cual se le pregunte cosas que haga que el alumno piense por sí mismo.

Por otro lado, se sabe que el conocimiento cada uno lo va asimilando de diferente manera, de esta forma, no es posible aplicar métodos que sólo miden estándares. Por eso es conveniente que en el salón de clase se emplee diferentes herramientas para cada alumno y se busque la manera en cómo aprende individualmente uno y otro alumno y casi requieren atención individualizada, adivinando qué le hace falta a uno y qué requiere el otro. Dejando que cada uno entregue sus tareas en sus tiempos personales.

La experiencia y las investigaciones sobre educación confirman la trivialidad, de que la gente aprende en diferentes rangos, y de diferentes maneras, con diferentes sujetos. De esta forma, no podemos esperar que el diseño del nuevo plan de estudios, cifrando las expectativas de aprendizaje en pasar más tiempo en el salón de clase, con más horas por materia, solucione los problemas de educación. No se están resolviendo problemas, ni se afronta la complejidad del proceso educativo, sólo se está pensando en pasar más tiempo en el salón de clase. Debemos enfocar nuestras miras en el aprendizaje y en la concentración de los estudiantes.

Uno de los problemas del actual sistema de educación, es creer que los estándares son la garantía del aprendizaje. Si cada estudiante tiene su propio ritmo, si depende de la calidad del maestro, debemos atender a la calidad del tiempo que se les dedique, no a la cantidad. Es falso asumir que los estudiantes arriban listos para aprender de inmediato, que aprenden todos de la misma manera, con el mismo horario y todos al mismo ritmo. Esto está demostrado que es falso. Debemos atender casi a cada alumno individualmente con sus problemas personales de aprendizaje, con los ritmos de cada grupo, esperar sus tiempos e ir indagando y adivinando cómo iniciar la clase según el humor general del grupo, esto requiere tiempo, dedicación concentración en cada grupo; todo esto es imposible de lograr o al menos muy difícil, si los maestros llegan frustrados porque se les ha aumentado la carga de trabajo. Los tiempos de cuatro horas a la semana son antipedagógicos. Difícilmente los alumnos aguantan una carga pesada de dos horas por materia, no se concentran, se cansan, no mantienen la atención.

Otro de los mitos que padecemos, es pensar que la escuela va a ser transformada, si no se ofrece a los maestros el tiempo que ellos necesitan para retroalimentarse y reorganizar su trabajo.

Debemos estar muy pendientes del tiempo de calidad, que significa que hemos podido prepararnos para ofrecer la mejor educación, porque hemos dedicado tiempo a investigar.

El tiempo que necesita el profesor, no solo es para estudiar él mismo, también requiere de tiempo de esparcimiento, para asistir a conferencias, museos, hacer viajes para ampliar su panorama mundial, tiempo para ir al cine, todo esto es más importante en las ciencias humanas.  Si se quiere mejorar la educación, hay que darles a los profesores tiempo para preparar clases, para que éstas se conviertan en lecciones efectivas y no solo acumulación de datos. Los profesores necesitan tiempo para asesorar alumnos, discutir los resultados con los estudiantes individualmente. Los profesores necesitan tiempo libre para leer revistas de su especialidad, interactuar con colegas, que a veces se hace en horas de café o de almuerzo. A esto no se puede dedicar, si está agotado porque tiene que atender una carga de trabajo mayor, y porque no cuenta con suficiente tiempo libre.

La preparación que debemos ofrecer no se basa solamente en un estándar tecnológico, se requiere que preparemos a los alumnos para que una vez que dejan la escuela, estén equipados para llevar a cabo una vida ética, para gozar de la riqueza de la vida, para participar responsablemente de los problemas locales de su comunidad y de la nación. Este alto nivel del espíritu que un alumno pueda lograr, no se alcanza si el maestro está frustrado, ya que no tendrá el humor para hacer de sus alumnos seres mejores, dotados de estas capacidades espirituales.

Otro asunto de la educación moderna, es que debemos adaptar las técnicas audiovisuales, ya que es un hecho que debemos competir con la información que obtienen de manera tan rápida en internet. Nos hemos hecho a la idea de que el conocimiento en los libros es mejor que el que se obtiene por medio de la tele o de un audiovisual o de internet, dándole por no sé qué causa, más relevancia a un libro que a una pantalla, y casi sentimos que cualquier cosa que venga de la pantalla es un mal que hay que combatir. Pero la mente moderna capta información por otro medio electrónico, mucho mejor que el que se capta en un libro, los chicos tienen ya mente cibernética porque es este su tiempo. Nuestro presente, está lleno de técnica, de una información dada a través de satélite, la modernidad está delante de nosotros y no podemos seguir pensando medievalmente. No es posible seguir utilizando solo la biblioteca como material de estudio, si bien es cierto que un libro posee sabiduría, no a todos los alumnos les gusta pasarse horas y horas leyendo un libro. No podemos seguir pensando que vamos a obtener la sabiduría por el libro que un monje pasó a mano en papiro. Cualquier joven aprende de manera fabulosa y rápida con videos, y es necesario que incorporemos estas herramientas en nuestros salones de clase. Debemos considerar que hay material audiovisual donde de forma fácil, pedagógica, en tiempos cibernéticos, se enseña y se fija el conocimiento de forma muy firme. Por ejemplo el canal de TED.com posee magníficos videos igual que el de Salma Khan, No debemos estar ciegos en los materiales actuales. La transmisión de conocimiento debe ser fácil. No podemos seguir pensando que si torturamos a los alumnos, van a aprender más y nos van a quedar muy agradecidos porque fuimos duros con ellos. Si el conocimiento no es un placer no se fija en la mente del alumno, de ahí que debamos pensar métodos que hagan que el aprendizaje sea rápido, placentero, fácil, asimilable. El placer debe estar en cada una de las clases, en cada discusión por equipo, en la manera en que se hacen los exámenes. El placer se da cuando el alumno le inquieta el conocimiento o se suscita en él el ansia de investigación, o si sabe que haciendo tal investigación, va a resolver verdaderamente un problema práctico.

Debemos dejar de ser temerarios, aburridos o disciplinarios en el salón de clase si queremos hacer del conocimiento un placer que le sirva al alumno para vivir.

La conciencia como propiedad emergente

Entonces, si las clases emplean dinámicas que incluyen el arte, responde a la forma en que el cerebro aprende, pues la tarea de la conciencia no reside en un lugar fijo, sino que las modulaciones de la conciencia que va aprendiendo, se desarrolla de forma que funciona como un todo, en donde emerge de repente el proceso de la información que se ha recibido. “la conciencia es una propiedad emergente de las redes nerviosas funcionales del cerebro.”[1] Las diferentes conexiones de la conciencia, son como un enjambre y va generando nueva información, al punto que genera funciones inéditas, se ha logrado esta nueva información a través de los ligues o conexiones de diferentes estratos de zonas corticales (corteza del cerebro). Estas conexiones se pueden desarrollar más, si el cuerpo entra en actividad completa, es decir, que se puede pensar mejor, memorizar, adquirir nuevos conocimientos, si aparte de la mente intervienen actividades manuales, se mueve el cuerpo con un baile por ejemplo, o se hace gimnasia cerebral.

En este sentido, si un conocimiento se logra de forma dinámica, creando redes de información, que generan un nuevo conocimiento, la práctica escolar también debe ser dinámica, emplear diferentes estrategias lúdicas, artísticas, para que los estudiantes cristalicen conocimientos inéditos. Hay que emplear sentimientos, imaginación unida a la razón, emociones y razones. Intuición y sabiduría.

Si partimos de la idea de que el ser humano –como sostenía Cassirer- es un animal symbolicum, que solo podrá conocer si implica las emociones, los mitos, las esperanzas, las ilusiones, si dialoga consigo mismo[2]; entonces habrá que entender que el conocimiento no puede reducirse a ser explicado solo en fórmulas, Gardner hace ver que para hablar de lo social, de los valores, de los ideales, no se puede ya seguir manejando con fórmulas positivistas, eso pertenece completamente al pasado. El conocimiento ha de ser simbólico y esto requiere que se entrelacen representaciones simbólicas, lo cual incluye entonces: sueños, recuerdos, imaginación. Pues hay que buscar los significados de las cosas, hay también que inventar la solución de problemas, y esto se puede generar con su sistema de símbolos, lo cual ayuda a formar un conocimiento holístico.

Si por ejemplo se utiliza la imaginación para explicar un concepto, éste puede motivar las emociones y de esa forma no se olvida, pero lo más importante promueve una emoción que se involucra en el cambio para mejorar las condiciones de vida.

Educar para la libertad

Pensando en cómo lograr que la escuela también eduque para la libertad, considero que tiene que pensarse en enseñar a los alumnos, que una buena vida consiste también en aprender la cultura de la alimentación, pues en cuerpos enfermos o mal nutridos, no existe la posibilidad de que la mente retenga conocimientos, pues está carente de proteínas o de aminoácidos. Tampoco se puede pensar en una educación integral, si el cuerpo no contiene sustancias ricas en fosfatos, aminoácidos, es decir que hay que pensar en que la escuela informe a los alumnos cómo alimentarse para tener fuentes de energía. Y en este sentido si el cuerpo es fuerte y sano, la mente es lúcida y entonces se es libre.  Se debe educar teniendo presente que solo un sujeto sano es libre, que solo un sujeto lúcido por una mente clara, es un sujeto que piensa de forma novedosa, y podrá inventar un mundo mejor, pero esta mente tiene que tener aminoácidos que le ayudan a construir formaciones lógicas, que están unidas a buenos sentimientos.

Consiste en hacer del conocimiento un nuevo logos, un ejercicio que se ofrece como razón, razones de amor, una razón poética[3]” que reconstruye una filosofía que se hace cargo de las entrañas, de la intuición, que se apoya en los sentidos sutiles, para darle vida al conocimiento y a la sabiduría. Lo contrario ha sucedido con la filosofía racionalista, que ha empobrecido al saber total del ser humano, y ha cuidado solo la razón. Y éste no da cuenta de lo profundo que existe en ser humano que es más complejo.

Considero que la filosofía no es algo que deba ocuparse solo del pensamiento, sino que debería ser un ejercicio que transforma el alma, y esto llevaría a la transformación de la vida entera y del cuerpo social.

Cabe preguntarnos, ¿qué hemos hecho entonces con la vida que queda separada por los distintos conocimientos?, simplemente entonces, se siguen los lineamientos establecidos, pues el conocimiento es solo una razón positiva que niega lo sagrado, el ser ético, los valores, la intuición, lo estético. Para liberar la vida dice Zambrano que hay que ampliar la vida, esto supone proponer varias miradas teóricas como la ética, la estética, las bellas artes, usar la intuición, la imaginación, el pensamiento, pero también los sueños.

Así entonces, la secuencia didáctica se construirá de varias perspectivas teóricas, pero empleando la intuición, la imaginación los sentimientos, siempre en un dialogo abierto con los alumnos y alumnas, tratando de hacerlos pensar por cuenta propia, propiciando siempre que sean capaces de escuchar y abrirse a varias interpretaciones.

Solo por medio del dialogo, los alumnos realmente aprenden a filosofar, y solo dialogando se dan cuenta de cómo va abriéndose su ser a comprensiones distintas y diversas y al abrirse, pueden surgir interpretaciones novedosas, que los ayude a deslumbrarse y fascinarse por el conocimiento holístico que debe ser la filosofía.

Podemos convertir a la epistemología en un conocimiento que estaría vinculado a la realidad cambiante y a la naturaleza; no concebiría al ser humano como centro, dueño y señor de lo existente, sino que su vínculo con la naturaleza haría retornar el equilibrio y la armoniosa unidad con el cosmos.

En cambio en la filosofía conceptual, todo se justifica hasta el último detalle, se convierten sus postulados en absolutos, al grado de que ya no queda vida singular que quepa en esos postulados.

El diálogo con los alumnos, es una forma cualitativa de aprender las diferencias de pensamiento, de observar la creatividad de cada alumno/a, de enfrentar diferencias, de observarse a sí mismo/a, para contemplarse y ver si es capaz de pensar por sí sola/o.

En nuestros días, hay una explosión de información que se está extendiendo y se refleja en un rápido incremento de datos, palabras, papeles. Pero esta explosión no debe considerarse como un aumento de conocimiento o de sabiduría, los cuales no pueden medirse fácilmente… es posible que nos estemos volviendo más ignorantes sobre lo que debemos saber para bien vivir en la tierra de manera sustentable. De hecho, el planeta no necesita más personas “exitosas” pero si necesita, desesperadamente, pacifistas, curanderos, restauradores, contadores de cuentos y amantes de todas clases y formas. Necesitan personas que vivan bien sus hogares”[4].

Dice Nel Noddings que la felicidad podría ser un objetivo de la educación, y una buena educación podría contribuir significativamente a la felicidad personal y colectiva[5]. Ella sostiene que las personas felices raramente son violentas o crueles, incluso esa no violencia se expresa ante los otros seres vivos y no humanos. Por eso ella piensa que nuestra dedicación debería construirse hacia la felicidad de los jóvenes.

La felicidad se refiere a las fuentes de alegría que se puede encontrar en la vida personal, como hacer un hogar, el significado de la paternidad, el encontrar un lugar de paz en la naturaleza, las capacidades interpersonales, el desarrollo del carácter, del espíritu, de la inteligencia.

Podemos entender por felicidad algo como el florecimiento, o la armonía con la naturaleza, con el universo. También podemos entenderlo como la eudemonía. Pero quizá también como lo entendió Platón, como la capacidad de fecundar espiritualmente. La felicidad incluye la suficiencia, los puntos de vista intelectuales, o la contemplación de la belleza.

La escuela tiene más interés en un currículum construido pesadamente en aspectos teoréticos, y abstractos, pero menos interesados en los aspectos prácticos. Noddings sostiene que se ha creado una jerarquía en nuestras escuelas que devalúa lo práctico. En esto se comete un error, -según esta autora filósofa, feminista, científica, educadora- al amar más lo abstracto que lo concreto, y suponer que lo práctico se cataloga como lo despreciable.

Lo práctico puede estar concibiendo aspectos que tienen que ver con atender la necesidades afectivas, el poder contribuir a la construcción de una ciudad de calidad, y esto tiene que ver con el cuidado, dice Noddings que el cuidado se atribuye a aquello que tiene que ver con motivar energía, aquellos sentimientos que fluyen hacia los demás, y que se construye de esperanzas, de ayudas. El cuidado envuelve la calidez hacia los otros y la reciprocidad[6]. Esto tiene que ver entonces con la fecundación espiritual de Platón, es decir, con un acto de amor que a través de nuestra energía espiritual, nos hace cuidadosos de los otros, nos hace florecer a ambos. Esto tiene que ver con la manera de ser libres espiritualmente.

 

 

 

 


[1] ¿transformar al hombre?, José Luis Díaz ,“El enjambre nervioso de la conciencia”, Ed. Fontamara,  p. 98

[2] Cf. Gardner, Arte, mente y cerebro, Paidós Barcelona, p. 64

[3] Lizaola, Razón poética, Op. Cit. p. 43

[4] Educar para qué, Compilación Miriam Sánchez Hernández Marcela López Fernández, COLECCIÓN: GALATEA, Director de la Colección, Manuel Pérez Rocha, Primera edición, 2006.   Galatea, UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE LA CIUDAD DE MÉXICO, p. 35

[5] Nel Noddings, Happines and Education, Stanfort University, Cambridge University Press, UK, 2003, p.1,2

[6] Nel, Noddings, p. 26

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