Unidad I Las dimensiones filosóficas del ser humano

Filosofía I

 Humanidades

María Estela GarcíaTorres Cruz

CCH Curso Comisión Programas, 10-14 junio 2013

Humanismo ha significado una formación integral del hombre y la mujer, en todos los sentidos, fundada en las fuentes clásicas grecolatinas. Recrea las ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano, retórica, literatura, filosofía moral, historia. También se refiere a saberes del hombre y mujer libre. Buscando no excluir la multiplicidad de perspectivas; y la palabra viva y oral del diálogo.

Consiste en la restauración de la fe en el ser humano, porque posee valores importantes. En el humanismo hay una tendencia al pacifismo y el rechazo por todo tipo de guerra.

Considero que el humanismo, es básicamente una teoría del amor. Por eso pienso que es un asunto de primordial importancia, hablarle al estudiante, sobre el amor espiritual, podría contribuir a la realización de su humanismo, si llega a entender que no es bueno vivir una multiplicidad de relaciones sexuales, pues en la actualidad, es difícil sostener un plano romántico en esta vivencia, pues el campo de las ilusiones amorosas es algo en lo que muy pocos creen. Vivimos una época que apunta a un experimentalismo; y los vínculos amorosos fuertes, se han devaluado frente a tantos fracasos amorosos. Parece como que “el amor fuera una enfermedad de la que hubiera que curarse, prioritariamente, como si tuviéramos que excusarnos por amar como amamos.”[1]

Eros deja de tener lugar, hemos cancelado su estatus divino, y en su lugar nos creemos divinos porque accedemos al placer sin trabas, sin restricciones, con toda la libertad que los hombres y mujeres contemporáneos se creen capaces de desplegar en su sexualidad.

Pero lejos de haber constituido una liberación la sexualidad desenfrenada, y su crítica a la moral, la sexualidad libre de trabas y libre de lo psíquico, conduce directamente a la crueldad, -como dice Bruckner. Lo cual llevó a experimentar las relaciones de pareja como si fuesen también mercancías. Dice Bruckner “me gustas, te tomo, me cansas, te dejo. Se prueba al otro como si fuese un producto”[2]. Pero los romances así entendidos, es lo que da a “las relaciones actuales su aspecto de romances nerviosos”[3].

A veces se prefiere una multitud de relaciones en lugar de una relación amorosa duradera, por temor a perder la libertad. Pero esta demanda de libertad tan exigente, trae aparejadas sus consecuencias, tanta libertad se demanda, que terminan muchas personas en la soledad, si bien no es la única razón, es una fundamental, en la medida que si no se desea ligas permanentes, si se busca por sobre todo la autonomía, y cada vez se encuentra más soledad; esto no quiere decir que al amar se busque la dependencia, pero si es connatural al amor cierta interdependencia sentimental.

La verdad es que la revolución sexual no nos ha hecho más felices, no tenemos completud, no estamos plenos ni satisfechos. Se asiste más a terapia y se observa cada vez más pornografía.

Amar tiene sus leyes psíquicas, consiste en penetrar en secretos asombrosos, que así como causan el temor de lo secreto y lo desconocido que habremos de estar desvelando constantemente, también nos produce confort, caricias, compañía, trato dulce, complicidad y alegría.

Así, habría que revisar los conceptos y darle su significado profundo tanto a la libertad como a la de vínculo amoroso. Pero hay que reconocer en éste último, que vamos a depender del otro si hay amor, que vamos a tener que hacer un esfuerzo de estar con el otro cuando lo requiera. Se medita de forma sabia sobre los vínculos necesarios para subsistir completos. El amor no es un acto gratuito, en el sentido en que no requiera devoción; el amor, sin volver a repetir la historia de la renuncia por debilidad, si es un acto en que me tengo que donar. Es un acto sagrado que requiere de un minucioso cuidado del otro.

Si hay amor en la relación, si hay cuidado extremo del otro, sin que signifique asfixiarlo, permite que la relación renazca constantemente.

Las humanidades trabajan con un lenguaje metafórico. Usan la sensibilidad, hacen interpretaciones. Usan la imaginación para crear utopías. Son filósofos y filósofas que cantan y actúan como Nussbaum. Son médicos de almas y cuerpos.

Las humanidades curan al individuo como hacía Sócrates, que enseñaba a ocuparse de uno mismo, por amor.

Las humanidades han de emplear el corazón, por lo tanto  los humanistas han de volverse amorosos, que significa desafiantes y floridos.

Las humanidades están en lo espiritual, y espíritu simplemente quiere decir en latín respiración; así que cada vez que respiramos, avivamos el espíritu. Además, razón y espíritu pueden ser sinónimos. Pues logos no solo quiere decir razón. Entonces, si respiramos más profundo, pensamos mejor, y se despiertan neuronas, así que si queremos que los alumnos comprendan mejor, sería bueno introducir estos ejercicios aunque sea una vez al mes.

Por otro lado, la filosofía es un ejercicio que consiste esencialmente en interpretación, pues si no, se convierte solo repetir fórmulas. Saber interpretar implica agudizar los sentidos y requiere de la intuición que es conocimiento certero. Si no consiste exclusivamente en exponer autores.

De ahí que pedir fórmulas claras, definiciones exactas o que todos usen el mismo concepto, no es propio de la filosofía humanista, hay que ir entretejiendo una fina sensibilidad, una psicología profunda para descubrir los sentidos de una plática, por eso es que hay que estar muy atento y muy concentrado en lo que dice el otro, en lugar de pedirle definiciones y lenguaje claro; ¿claro para quién, para expertos que solo ellos lo entienden? Lenguaje claro quiere decir ¿encerrarnos en fórmulas de diccionario o repetir un texto y ya no usar entonces la creatividad? ¿Lenguaje claro quiere decir abstracto y que entonces no tiene que ver con la vida?

Para escuchar o aprender a escuchar, no necesito la argumentación, el diálogo requiere de formas psíquicas, de una fina escucha, nos lleva a guardar silencio. Son necesarias prácticas femeninas que se tienen que incorporar a los social, pues a veces para escuchar al otro tenemos que renunciar a nuestro ego, hacer un sacrificio de no desbocarnos en platicar lo que nos urge decir, escuchar requiere una paciencia para saber del otro. Por eso son muy necesarias las virtudes de la templanza y la mesura y estas cualidades femeninas se desarrollan en el entorno del hogar, cuando estamos en el hogar, existe el suelo propicio para escuchar, para serenarse, pues es una morada de intimidad que permite la calma, ayuda a ser sereno, pues no hay apremio, aunque si tengamos tareas no urgen. Por eso el espacio femenino requiere ser publicitado y educar a la ciudadanía para darle fuerza al hogar, cuando los miembros que lo componen, se encarguen de hacer crecer este espacio -que aunque ya no es obligación exclusiva de la mujer- si es un entorno que por tradición es específicamente femenino.

El pensamiento filosófico es una suma de facultades, cuando me puede ayudar la razón, ella es la certera, a veces lo hace la intuición, a veces el sentimiento refinado; cuando todos estos se armonizan, y los gobierna le espíritu, es cuando podemos decidir cada vez, de la mejor manera posible. Pero es un trabajo constante de todos los días, el podernos armonizar.

Lo espiritual me lleva a un conocimiento poliédrico, pues cuando lo espiritual es el que te guía, todas nuestras inteligencias fluyen de forma armoniosa, con movimientos ondulantes.

Cuando somos en extremos racionales, tenemos picos, pues a veces se escapa el instinto y llegamos a ser brutales. Pero si lo espiritual gobierna, cuando fluye lo impulsivo lo hace de manera acompasada, por ejemplo se armoniza con el sentimiento refinado.

Cuando las personas pretenden ser gobernadas por lo racional, están reprimiendo sus otras inteligencias y esto obliga al impulso a la ansiedad, a escaparse y surge un desequilibrio.

Se ha discutido aquí que si la razón sí que si la argumentación nos salva y nos va a hacer felices. Sin embargo, por qué no hemos hablado de abrir la conciencia o de despertar la intuición o de fortalecer el cuerpo, y que estos vengan a sumarse al pensamiento lúcido para poder decidir para el bien.

Las humanidades están constituidas de un pensamiento plural, que puede venir a ayudar  a resolver los problemas humanos, a veces con intuición, sumando el pensamiento luminoso, pero no la argumentación aislada.

Por qué mi propuesta de es de cantar, bailar, de fundar un jardín de Epicuro, porque de esto surge la alegría, y entonces surge la nobleza. Cuando el individuo no ha despertado su parte anímica y espiritual, se queda enano en su interpretación; no vuela, y entonces no ve otras dimensiones del ser. Entonces se dedica a repetir las fórmulas leídas, solo memoriza y lee citas.

Cuando nos permitimos fluir espiritualmente, vemos el ser de forma poliédrica, y entonces dibujamos la verdad con muchos perfiles, de muchos colores, de muchas aristas. Realizamos fórmulas que bailan y no es metáfora.

Hay que sumar el pensamiento a la intuición. No digo que hay que volvernos sentimentales y apasionados irracionales. Filosofar consiste en desarrollar un pensamiento holístico, un pensamiento plural, un pensamiento sumativo, una comprensión armoniosa.

No estoy diciendo que no hay que razonar, eso no nos es posible; lo que digo, es que hay que pensar con el corazón a la vez que con el cuerpo, y con lo más sutil de las hormonas, hay que imaginar mundos nuevos. Y la utopía es la que nos mueve. Si es el espíritu el que nos guía, surge la nobleza y entonces si yo fuera un industrial, ya no fabricaría productos contaminantes, pues no me guiaría el afán de dinero.

Por supuesto que el humanista quiere la bondad, la verdad y la belleza; pero para alcanzarlo es necesario despertar al alma y al espíritu, y también cuidar el cuerpo, con fórmulas sencillas como cuidar lo que comemos, por ejemplo no comer azúcar refinada que es un veneno, no comer alimentos procesados que generan cáncer, no comer harinas refinadas. Comer nueces y huevos y fruta que alimentan el cerebro.

Humanismo también significa calidad de vida, entonces esto nos ha de llevar a poner la mirada en el cuidado de sí. Cuidarse entre otros aspectos significa que tenemos que ser responsables de nuestra salud. La enfermedad no es culpa de los hospitales, no es que nos enfermamos porque somos una especie “mal hecha” y que por lo tanto Dios no existe, simplemente estamos deteriorando nuestro cuerpo, por la manera en que se come.

Curarse también significa despertar, así lo enseñaba Parménides, que pensaba que despertar “es un proceso profundamente sanador”[4]. En la cultura occidental, no se nos permite este proceso de sanación, al contrario, nos convence que olvidemos nuestra verdadera esencia y nos dediquemos a cosas vanas y sinsentido.

El humanismo es la vuelta a los maestros griegos, lo cual significa que habría que retornar a aquello que llamaban sabios, esta sabiduría que se acerca a lo divino. Divino aquí significa que veo más allá de lo cotidiano, más allá del pensamiento de la mayoría. Sabio quiere decir según Peter Kingsley que ve más allá de las apariencias, y ¿no quisiéramos que nuestros alumnos/as, vieran más allá de lo chato de la existencia, no quisiéramos que fueran grandes humanistas y que no se dejaran engañar?

El camino de los grandes sabios implicaba una transformación, y esto es a lo que se llamaba objetivo espiritual. Se va uno transformando con el conocimiento intimista a través de un diario, de la meditación que significa respiración concentrada. Se trasforma uno cuando va ganando en seguridad personal y se va uno guiando con el conocimiento de lo interno.

A falta de sabiduría nos ha invadido un vacío, el cual es muy difícil de llenar, solo buscamos sucedáneos que terminan en aburrimiento, todo es tedio, la filosofía se convierte solo en problemática y solo busca cuestionar.

Los sabios buscaban caminos de libertad, en la actualidad dice Kingsley solo tenemos cárceles y estructuras, nos metemos a ellas, y nos distraen para no indagar en nuestro interior.

La humanidad ha vivido un largo proceso de domesticación, infligiendo cosas terribles a los que desobedecen el orden, y entonces los hombres y mujeres tuvieron que renunciar a sus deseos individuales, para volverse todos idénticos entre sí.

Los ejercicios espirituales, y la búsqueda de autonomía a través de la propia verdad, propicia otra ciudadanía, pues surge una ciudad bella, integrada por individuos serenos, gozosos, amantes, son sujetos felices que se aman, que aman a los otros que cuidan su ciudad.

A mi manera de ver, solo hay una manera de garantizar que en una ciudad se viva en armonía, cuando cada uno de los ciudadanos sea maestro de sí mismo, entonces se ama y es amoroso con los demás, y hace su mejor obra en beneficio de los otros. La ciudadanía se construye entonces primero en el ámbito de la singularidad, cuando cada uno se ocupe de sí mismo, para ser sabio y será el mejor filósofo/a que se ocupe de la armonía de la polis.


[1] Pascal Bruckner, La paradoja del amor, ed. Ensayo Tusquets, , México p. 21

[2] Ibid. P. 33

[3] Op. Cit. P. 33

[4] Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber, ed. Atalanta, siruela, Girona España, 2010

Espiritualidad y filosofía

María Estela GarcíaTorres Cruz

8 noviembre 2013

La filosofía podría entenderse como un diálogo, en el cual se intercambian interpretaciones, conceptos, ideas, y que se entiende que la riqueza de este diálogo filosófico, consiste en un intercambio espiritual entre los participantes. La filosofía así entendida, responde a una concepción que viene de los maestros de la antigüedad clásica, que más que asuntos racionales, concebían que el ser humano que reflexiona, extrae su verdad del propio daimon.

De esta forma, es como lo explica Gilbert Durand en su libro: La crisis espiritual de occidente, en éste, él señala, que hay diferencias entre occidente y oriente en cuanto a cómo concebir el mundo, explicando que en el modo oriental -que comparte con los griegos de la Antigüedad-, se explica una reflexión que tiende a lo femenino, ya que la Gran Madre o naturaleza, responde a la guía espiritual que también nos vincula con el amor, con el cuidado del otro y con el amor a la naturaleza.

Desde lo espiritual se crea la escuela de Eranos, que consistía en lo que cada uno aporta con su alimento espiritual. En este círculo, había un banquete en el que cada uno expresaba lo que pensaba, no lo que repetía de otros textos o de libros.

Durand defiende un pensamiento que utiliza el spiritus o el nous. Esto supone que el sujeto no es un pensamiento vacío, pues hay que acudir a la individualidad, a la unicidad existencial –dice Durand-, y en ésta aparece algo original que fundamenta al sujeto.

Es necesario superar el intelectualismo en que se ha convertido a la filosofía en las academias en occidente, este intelectualismo no logra abarcar la existencia en su totalidad. Según Durand los lógicos griegos desarrollaron la filosofía al punto de convertir de algo espiritual que utilizaba el nous, lo volvieron conceptualismo.

El problema con reducir a la filosofía al conceptualismo, es que lo espiritual deja de funcionar, por lo tanto ya no hay imaginación. Todo pasa por la racionalidad y así se pretende lograr lo abstracto, lo cual solo empobrece la explicación de la existencia.

Por otro lado, al negar lo espiritual, lo que van consiguiendo las teorías, es reducir todo al materialismo. Para empezar, en la historia de la filosofía, no se volverá a hablar del daimon, ese angel que dicta a Sócrates el imperativo del bien. Y a su vez, como no se acude ya a la voz interior, al mismo tiempo se desvanece Eros que es principio de vida, de crecimiento y de dinamismo.

Las formas hermosas desaparecen de nuestra vida. Por lo mismo el ser humano ya no es capaz de elevarse, de emocionarse hasta la aspiración más alta.

Con el intelectualismo de occidente la filosofía dejó de ser la imaginación contemplativa que descubre el ser. El alma ya no se inspira y por lo tanto el conocimiento se torna   en conceptos abstractos, desvinculados de eros, de vida, de sentimientos y de experiencia.

Por qué según Durand es importante la imaginación del alma que es emplumada y que se puede elevar, porque el alma también nos trae conocimiento de zonas de la noosfera, en donde el espíritu se inspira, y de esa manera el conocimiento es a la vez, mente y corazón. El conocimiento se aprende por el alma. Es conocimiento psíquico o existencial que nos da verdades personales para vivir. Es conocimiento que se obtiene por inspiración, que nos ayuda a saber cómo vivir con calidad o con verdad o con dignidad; de ahí proceden las convicciones, que nos dan fuerza y certeza para actuar. El problema es que hoy ya casi nadie confía en sus convicciones, y más bien tiene mucha información, que puede variar de un día para otro o de unos años a otros.

Desde el alma se realiza el conocimiento simbólico, es una forma de conocer del corazón. Y el problema que ve Durand, es que la filosofía y las ciencias humanas en nuestros días, son lo que son ahora por el rechazo del cristianismo y con la iglesia que repudió el platonismo con su daimon que da conocimiento espiritual o gnosis.

Posiblemente a esta epistemología que se obtiene a través de la imaginación del alma unida al corazón a los sentimientos o a los sueños, se le llame primitiva, pero esta epistemología tenía mucho que ver con la Diosa madre.

“Posteriormente, el monismo teológico se vio más reforzado aún por el estructuralismo lógico de los filósofos, puesto que se pasa fácilmente del fuego primigenio al masculino logos”[1]. De este modo puede sostenerse que la epistemología occidental tiene mucho de misógina –según sostiene Durand-. Lo que pretende Durand es crear la posibilidad de humanizar al ser humano, a través de las fuentes originarias de lo espiritual que puede darse por la intuición, por la voz divina o por lo que dicta el corazón.

Dice Durand que para alcanzar a comprender lo espiritual, basta con escuchar música, ya que en ésta se encuentra el refugio del ser humano, pues ahí puede encontrar lo trascendente. Y recuerda que “la divinidad se define siempre por el atributo de la eternidad”[2].

La filosofía dejó de ser una tarea del espíritu, gracias a que la Iglesia no podía soportar que cada uno/a, tuviera su Dios personal, su señor, que conociéndose a sí misma, la persona tuviese acceso a un conocimiento, esto arruinaba a la Iglesia.

Piensa Durand que al despojarse al ser humano de su contacto con su divinidad, queda amputado, y así ha sido en la filosofía occidental, que al convertirse en un sistema exclusivamente conceptual, lógico, que define sus conceptos con rigor para pretender alcanzar no sé qué ser abstracto, se desvincula de la experiencia, de los vital, de los sentimientos. Se pide en el trabajo académico que se realice una filosofía sistemática y rigurosa, lo cual solo está en la mente del que juzga, pero entonces se quita vitalidad al pensamiento filosófico. “la dimensión espiritual del hombre no puede sino quedar deformada cuando la distribuye de manera obligatoria y por la fuerza una organización social… tales serán durante siete siglos, las mutiladoras condiciones que deberá soportar el pensamiento occidental”[3].

¿Qué pasa con el pensamiento occidental? Deja de ser un pensamiento que se vincula con lo psíquico, su discurso solo pertenece a lo que se demuestra en los hechos, supremacía dice Durand de una casta clerical o yo pensaría que también hay una casta académica que otorga los títulos, las plazas, los financiamientos y las becas. Todo en la academia en filosofía ha de ser sometido a una sola razón, que se pretende objetiva, cuando en lo espiritual no cabe hablar de objetivo, más bien se habla de lo psíquico, de los símbolos, de los significados existenciales.

Por qué existe una crítica de la razón desde la perspectiva de Durand, porque ha separado al ser humano de la psique que le podría ofrecer un conocimiento fundamental. A la vez ha dado la perspectiva a la disciplina de objetividad, lo cual separa al cuerpo del alma.

Dice Durand que los humanistas incluso han despojado al ser humano de lo espiritual, pues conciben al individuo sin lo espiritual del cuerpo. Pienso que el cuerpo está espiritualizado y que en occidente no lo sabemos observar. Por ejemplo, el cuerpo se espiritualiza al bailar, pues se relaja o se alegra, se entusiasma y esto significa espiritualizar. El cuerpo se espiritualiza con la comida, cuando es una comida que se hace lentamente y en sus tiempos, cuando se guisa con gusto y por amor. Cuando se pone devoción en el cocinar. El cuerpo se espiritualiza cuando las personas comparten la comida. Cuando el alimento que se lleva a la boca está lleno de aromas, de sabores, de olores, con las especies, el olor de éstas hace que uno huela y entonces se inspira. Cuando se cocina un caldo lleno de aromas, reconforta el cuerpo y se relaja y esto espiritualiza al individuo.

Si se hace sobremesa y se platica a gusto con alguien especial y querido, entramos en una plática a través de un cuerpo satisfecho y lleno de paz por una comida hecha con amor, entonces espiritualizamos todo alrededor a través de lo corporal.

El cuerpo todo posee inteligencia, incluso en ciertas poblaciones como las tribus australianas, curan las heridas cuando toda la comunidad le canta al paciente, para que el cuerpo al escuchar esta canción se cure por sí mismo, ya que el cuerpo piensa. Y entre los Incas, se dice que el cuerpo se enferma porque posee una energía pesada, y entonces no deja fluir la energía, es decir que la enfermedad viene porque al cuerpo le falta armonía, esto significa que no se le permite expresar su inteligencia.

Los ancestros tomaban al cuerpo como a un ser completamente inteligente. El hecho de que la sabiduría del cuerpo sea invisible, no nos debe hacer negar esta inteligencia profunda de cada uno de nuestros órganos.

Se ha pensado por mucho tiempo que la inteligencia solo le corresponde al cerebro, y el problema es que al considerarlo así, se le quita posibilidades a la gente de expresar una inteligencia plural, y entonces esta menguado en su manera de responder a los problemas. El mayor obstáculo para la educación, es cuando se concibe el discurso filosófico como un método exclusivamente lógico, y se cree que es válida exclusivamente la racionalidad.

Es necesario comprender que nuestro cuerpo es inteligente, dice la Dra. Bert[4], que existen en todas las células receptores inteligentes, y por ejemplo en las células inmunológicas, están literalmente observando los pensamientos, los sentimientos, los enojos y cuando hay depresión, las células del sistema inmunológico se ponen en huelga y dejan pasar virus.

Se puede decir que también en el intestino hay inteligencia. En el tracto digestivo hay terminaciones nerviosas que extraen sustancias nutritivas que llegan al cerebro y éste tiene una determinada función específica según el nutriente.

En recientes estudios científicos (Reading between the head lines UCLA, by Dr. Dale Arches) indican que las buenas bacterias que se acumulan en el tracto intestinal juegan un significado fundamental en el papel de la química del cerebro y de la salud mental.

La buena clase de bacterias que son saludables para el organismo, puede incluso evitar la depresión o la ansiedad.

En grupos de investigación reconocen al tracto intestinal como el segundo cerebro. Hay sobre cien millones de neuronas. Y existen exactamente los mismos neurotransmisores como en el cerebro.

Conocemos la sensación que se siente en el estómago como mariposas cuando hemos sufrido una emoción muy fuerte sea de tristeza o de alegría o cuando hay estrés. La liga es la conexión de un nervio, es una conexión neuronal directa entre el tracto intestinal y el cerebro. De ahí que es sumamente importante que observemos bien la alimentación, para no ingerir alimentos que pueden llegarse a convertir en bacterias malas, o nocivas, ya que, esto llevaría a que a la larga o en un momento determinado que sea significativo, el cerebro podría no responder adecuadamente o con inteligencia. Por eso es que comer sanamente es una cuestión que debería preocupar intensamente a las escuelas, y en el caso de materias difíciles por su nivel de pensamiento profundo, que implica como la filosofía, hemos de pensar que enseñando solo lógica al estudiante no vamos a poder hacerle pensar con profundidad, a menos que entendamos que también tuvo que haber comido sanamente y que hay en su tracto intestinal buenas bacterias.

La inteligencia de la misma manera se encuentra en el hígado, pues a la vez, se piensa con el estómago o con el colón, incluso una mala digestión nos lleva a pensar con dificultad, esto no permitiría que se piense con profundidad, y a la vez, la inteligencia del hígado no permite ejecutar con mayor diligencia o rapidez o empeño una actividad.

Por supuesto que la inteligencia del cuerpo no se da a través de conceptos o de palabras, su inteligencia es transmitida directamente a la mente en forma de ideas lúcidas y claras, pero para poder captarlas es necesario que la alimentación sea sana.

Lo ideal es que se pudiera permitir que interactuaran juntos la conciencia, el cuerpo y el cerebro. Pudiendo confiar en la inteligencia del estómago tanto como en la del cerebro.

También hay que aceptar la inteligencia del corazón, no es solo una bomba del sistema, es altamente complejo en sus funciones pues posee su propio cerebro, éste también procesa información y el corazón, aprende, tiene memoria, recuerda y es autónomo tomando sus propias decisiones. Es necesario entender que el corazón, posee tanta inteligencia, que si actuásemos con el corazón, podríamos no equivocarnos en nuestras decisiones.

En neurocardiología se ha investigado cómo el corazón procesa información, y transmite información al cerebro a través de un campo eléctrico. Y este campo electromagnético también es lo que nos comunica con otras personas y los más sensibles incluso lo hacen con la naturaleza y los animales. Es por esto que nuestros ancestros eran sabios en las curaciones con plantas porque adivinaban o recogían su esencia a través de una comunicación directa de estos órganos que posee una energía cuántica.

La glándula pineal es como una copa de pino. En recientes estudios[5], se indica que la pineal es un intrincado y sensitivo reloj biológico, que convierte la actividad del sistema nervioso central creado por una luz en el ambiente del sistema endócrino, esto es la información hormonal, la pineal participa en la regulación de las gónadas sexual.

En estas investigaciones sobre la pineal, dice que fue un simple vestigio de un órgano primitivo a la luz puede ser el tercer ojo.

La pineal está en relación con las gónadas y después de la adolescencia se empieza a calcificar. La pineal puede funcionar como un ojo receptor o tercer ojo.

Y bien, trabajando sin la inteligencia del cuerpo y sin entender la espiritualidad de éste, se afirman las estructuras del pensamiento moderno, que es parcial, unidimensional, que se legitima como única razón. Entonces aparece –dice Durand- una visión mecanicista, determinista del universo.

La psique dice Durand, se convirtió en una cosa racional, razonable, y así ha quedado mutilado el ser humano. A la vez esta excesiva racionalidad, permitió que se tratara de conseguir en las disciplinas humanas, aquello que se trata como objetivo en las ciencias naturales, el problema es que entonces, por ejemplo, las artes, la poesía, lo simbólico, el mito, dejó de tener significado para conocer lo humano. Escribe Durand “mito de la objetividad convertido en ídolo racionalista”[6].

Michel Foucault ha señalado que, aparece una ratio histórica, que todo lo clasifica, lo objetiva, lo vuelve objeto de análisis, y a esto se llamó episteme. Y por eso domina la lógica, que se reduce exclusivamente a sea esto o sea aquello, que Durand señala como el dominio del pensamiento occidental.

Por eso es que dice Durand, se ha creado un intelectual inadaptado, segregado, negando su inserción con el cosmos. Esto quiere decir que en el pensamiento tradicional de algunas culturas, se tenía consciencia de la relación del ser humano con las sustancias de la tierra, las plantas, los astros, también con los elementos de la naturaleza, aire, agua, tierra, fuego.

Esta unidad con el cosmos, las plantas, los animales, los elementos permitía al hombre y (mujer) tradicional, poseer un saber, en cambio, la razón, la lógica solo tiene un culto al hecho objetivo. Desligándose de la simpatía que se podría tener con la naturaleza, y entonces fabricar mitos, símbolos, poesía.

Por otro lado, ha habido una confusión entre lógica, razón y espíritu, designándolos como sinónimos. Lo cual ha llevado a realizar una abstracción vacua.

Los filósofos de la antigüedad dividieron el alma humana en tres: Nous, thumos y epithumia: significa “poner el corazón en”, anhelar vehemente, y también tiene que ver con el deseo intenso del alma. El nous es la facultad de una glándula centrada en el cerebro que capta el conocimiento del ser, más allá de lo que el intelecto puede captar. El timo, es un centro nervioso o glándula que nos da confianza, y que se ha endurecido por el temor y el sufrimiento, pero que de estar activa, podría darnos un conocimiento íntimo que nos llevaría a la sabiduría de la confianza. Lo cual llevó a Bergson a intuir que más allá de la razón, existía una facultad intuitiva. Esto significa leer el sentido de las cosas, más allá de su realidad física.

Lo ideal sería que el cuerpo y la mente pudieran hacer una interpretación conjunta de la realidad y que se uniera el intelecto con el corazón. Esta unidad hubiese permitido al ser humano seguir dialogando con el cielo, con la naturaleza. En cambio, dice Durand, tenemos al hombre de hoy con su soberbia puesta en la razón. Explica que el ser humano es malo porque ya no está en unidad con el cosmos ni con su corazón, y se ha disociado de su espíritu.

El método, la razón, la lógica han traicionado la sustancia humana. Y han negado todas las seducciones de lo sensible, de las emociones y lo que nos dicta la intuición. Pero así ha dejado de ser una sabiduría de las cualidades. La sabiduría así, ha de expresarse de forma simbólica, o solo en la interpretación de las ideas, sin método ni rigor. De esta manera aparece una pluralidad cualitativa.

El espacio cualitativo, explica Durand, tiene una pluralidad, un afuera y un adentro, un exterior y un interior, un delante y un detrás. Es decir es complejo, diverso, flexible, lo cual nos lleva a atar las ideas de maneras múltiples, con muchas raíces, que se extienden y a las cuales les surgen otras raíces.

Otro aspecto que explica Durand es que el pensamiento simbólico, habla de la vida, su espacio no queda vacío como le sucede a la racionalidad extrema, si no que el simbolismo ayuda a entender la experiencia, aunque sea por aproximaciones, aunque sea limitado y ambiguo, pero habla o es un discurso de algo sensible, cotidiano, concreto, circunstancial.

De ahí que la individualidad queda moldeada por lo que también es capaz de crear, no así con la explicación racional. De ahí que sostiene Durand que el “hombre filosófico está en crisis”[7]. El hombre (y la mujer) tradicional en cambio vive a favor de la vida, pues su ética implica el pleno desarrollo. Esta sapiencia consiste en gnosis, por eso sus deseos buscan la felicidad, y no a la reducción de una ciencia que su conocimiento se reduce a los sinsentidos de la razón. Su ser se convierte en racional, en lugar de un ser vital.

Los saberes tradicionales incluidos en las artes, en la poesía, en la astrología, e incluso en la dietética, dan una solución que incluye al alma.

De ahí que el conocimiento en occidente tuvo que ver con el error de Comte que creyó que solo existía una sola clase de hecho. De la misma manera que Descartes concibió un solo tipo de método, para conducir la razón y ahí quedarían incluidas todas las explicaciones de la existencia de la vida, como si ésta no tuviese su propia metodología que yo llamaría quizá anímica.

Lo humano se explica por lo psíquico que unido a la ética nos descubren lo que hay de individual en cada uno/a. Además de que podrá ser interpretada siempre acudiendo al amor.

En el amor como en la ética propias aproximaciones o epistemologías de lo humano, se estructura el ser de manera plural. Aparece según Cassirer en formas simbólicas.

La pluralidad de la psique siempre tiene que incluir las facultades humanas como la conciencia, las emociones, la intuición, el pensamiento. A esto llamó Jung la psicología de las profundidades, en donde vamos a explicar la existencia, lo que pone en crisis la idea de razón única.

En las profundidades del alma, Jung descubre un ánima masculina y un animus femenino, el problema en la actualidad a juicio de Durand, es que el alma femenina se ha masculinizado, al punto que los hombres quedan profundamente perturbados. Es que la mujer ya no se permite expresarse con su psique femenina. Sus actitudes se han vuelto terriblemente masculinas. Ella desafía y se vuelve racional y objetiva.

El alma es la parte creativa del ser humano, y se puede esbozar la tesis que cada sexo va a crear de acuerdo a su psique, cuando se trastoca, todo se vuelve masculino.

Se llama femenino a lo que la tradición de muchas culturas ancestrales llama, lo femenino, atendiendo a la parte natural de las mujeres que se asienta básicamente en la menstruación, entonces se la asocia con la luna, con la fertilidad, con el cultivo de la naturaleza y con el cuidado de la familia, esto lleva a desarrollar una sensibilidad que consiste en cuidado del otro. En atención de los detalles.

La psicología entonces desarrolla una epistemología propia de la existencia o de lo vital, o de la experiencia.

La epistemología que ahonda en el alma humana, crea a través de símbolos, de percepción intuitiva y ahí descubre fenómenos plurales, de ahí que hay que rechazar una explicación de un pensamiento que sea unidimensional.

Por eso se puede afirmar, que la epistemología de la psique es plural, diversa, flexible, creada a través de la mente que enfoca desde la multiplicidad y que busca la explicación que lleve a conseguir la plenitud.

Por otro lado sostiene Durand que esta epistemología, al crear otro tipo de método requiere que para el conocimiento de la subjetividad, para que emerja lo individual hay que incluir la meditación.

A la vez, no hay conocimiento de lo humano si no se incluye la imaginación, ya que a través de ella, la conciencia se puede elevar a un plano astral y tener conocimiento de lo universal. Por esto a través de la psique se pueden ir develando poco a poco los misterios del universo, de lo humano. “De la gnosis islámica en particular y de cualquier gnosis en general: la gnosis es el instante y el lugar en el que el ojo, la visión y lo que se apunta son un único movimiento. Es efectivamente comprensión”[8].

El problema con el conocimiento de lo humano es que en lugar de acudir a la sapiencia, a la psique humana o a la ética, se ha querido igualar el método de la ciencia física.

De ahí que la comprensión de las humanidades tiene que enfrentar una revisión y hacer una crítica a la unidimensionalidad del conocimiento de nuestro tiempo. Lo cual significa que todo se quiere volver conceptual en la psiquis, el espíritu no procede con las categorías de la ciencia, no se puede todo reducir a explicaciones conceptuales.

Durand explica que la metodología de lo humano implica un reconocimiento de la intuición. Se requiere de un entendimiento y no de una explicación en lo que respecta a la gnosis del ser humano. “Las ciencias del hombre exigen que se capten estados vividos”[9].


[1] Gilbert Durand, La crisis espiritual de occidente, Ed. Siruela, Madrid, 2011

[2] Durand, Crisis, p. 99

[3] Durand, La crisis espiritual, Op. Cit. P. 134

[5] The pineal gland by Richardd Wurtman and Julius Axelrod

[6] Durand, Crisis, op. Cit. P. 136

[7] Durand, Crisis, Op. Cit. P. 155

[8] Durand, Crisis, Op. Cit. P. 282

[9] Durand, Crisis, op. Cit. P. 301

Arte de vivir o volvernos filósofas/os artistas

María Estela GarcíaTorres Cruz

CCH Sur

10-14 junio 2013

Hago una invitación a construir otra filosofía que vuelva a su origen, es decir volvámonos filósofos y filósofas artistas.

La filosofía que se imparte a nivel bachillerato consiste en un ejercicio que necesita del diálogo, y ha de realizarse una filosofía pragmática, holística que permita al estudiante pensar por sí mismo, pensar su cotidianeidad, pensar en su entorno, en lo que le rodea, con el fin de que se vuelva autónomo y lleve a cabo la búsqueda de una forma de vida que lo haga libre, sano y feliz. Esto lo podría llevar a construir una ciudadanía que podría enfocar sus riquezas, sus talentos, sus cualidades al mejoramiento de su comunidad y de su propia vida.

El arte de vivir es para cuidar lo singular, al individuo concreto, a cada persona que es educada en una ciudad; para que este sujeto cuando obtenga la maestría de sí, se convierta en un ciudadano excelente, lo cual significa que como es consciente, y vive bien, es honesto, es auténtico, sereno, usa su inteligencia múltiple para tener una comprensión armoniosa de todo. Entonces, hace su mejor obra para beneficio de su comunidad.

El curso de Arte de vivir, enfocaría la filosofía como un pensamiento artístico que significa, que si se piensa también a través de los símbolos de las artes, se pueden desarrollar varias estrategias que permitan que los estudiantes entiendan las teorías, que comprendan las ideas de forma holística; es decir, que empleado el número variado de inteligencias, los alumnos podrán alcanzar un conocimiento profundo y entonces alcanzar una razón poética, una razón vital que les lleve a transformar el mundo.

Para que la filosofía sea arte de vivir, hay que vincularla con los sentimientos, entonces, los sentimientos se tienen que afinar, puesto que son fuente de comunicación, y es una forma en que podemos atraer a los estudiantes a pensar filosóficamente.

Dice Edgard Morin que “todas las actividades racionales van acompañadas de afectividad”[1]. Puesto que los sentimientos, las emociones, son lazos que nos vinculan. Es una manera conmovedora de conocer al otro, de interesarme por él.

Morin sostiene que la sabiduría, no puede reducirse a razón, ya que eso implicaría una contradicción, pues, una vida puramente racional sería en el límite una ausencia de vida; la cualidad de la vida comporta emoción, pasión, goce[2].

El arte de vivir se logra al despertar la espiritualidad y al animar el alma. ¿Por qué arte? Porque hay que alcanzar lo sublime, lo sutil para sabernos tratar unos a otras; porque hay que construir la belleza y la delicadeza en cada uno de nuestros actos. Porque hay que inspirarnos por los olores agradables, por ejemplo en la comida cuando es sabrosa, para pensar con lucidez.

Porque la música nos hace pensar con armonía, en lugar del dogmatismo académico formal y estandarizado.

Para vivir en armonía, debemos refinar los sentimientos, por medio de dieta sana, respiraciones profundas concentradas, largas, por medio de cantos y bailes, caminatas.

Al vivir en armonía conmigo logro calidad de vida o buena vida. Entro en comunicación con mi daimon que me dice acerca del bien vivir.

Escucho mi cuerpo que posee inteligencia. Mi alma me anima para realizar bienestar en mi vida y hacia los demás. Vivir de forma artística es estar en armonía con la naturaleza, con los animales y los otros seres humanos. Si todos empezamos a vivir con armonía cada uno da lo mejor de sí mismo a los demás; y entre todos nos hacemos florecer.

El arte de vivir quiere alcanzar lo sublime, lo sutil, pero también lo exquisito, lo exuberante, como lo extraordinario y lo mágico.

Para ello hay que despertar el alma enamorándose de una misma, de la vida, de los mil pequeños detalles de la existencia. Entonces el alma enamorada se eleva por encima de lo terrenal, y alcanza zonas sublimes donde descubre una verdad, que la hace vivir de forma bella y luego la comunica a los otros.

No es el arte en sentido literal. Ese es el problema con hacer de la filosofía un asunto exclusivamente racional, conceptual, analítico, a quien le incomoda hablar metafóricamente. Cuando no quiero imponer conceptos, fórmulas unívocas, definiciones para todos, permito que cada uno fluya en su comprensión espiritual o que construya su gnosis que viene de su espíritu, que lo reconocemos en estado de contemplación, estando a solas y en ocio.

Con el arte de vivir nos vemos obligados a pensar por sí mismo/a. Me veo obligada a decidir por mí misma, sin pautas establecidas y entonces tengo que actuar inventando la respuesta a cada situación.

Esto no convierte al pensar filosófico en algo arbitrario, más bien, lo hace creativo. Y cuando unimos creatividades, se encuentran soluciones a los males de la vida, de la comunidad.

El tema del arte de vivir queda ligado al de ética y al de estética, así por ejemplo, cuando enseñamos estética, no tiene que ver con que el alumno adquiera razones para vivir, sino que uniendo el pensamiento complejo, encuentre la verdad de su propia alma, a través de lo maravilloso de la obra de arte. Pues esto ayuda a escapar del afán utilitario excesivo. Cuando nos concentramos en el arte, en lo bello, nos percatamos de la ontología de las cosas -dice A. Villegas- entonces a partir del ser vamos también construyendo la ética.

La función del arte es inspirarnos, a través de lo sublime, para aspirar a una mejor vida. La inspiración tiene el efecto de elevar el alma y entonces descubre una verdad que está en el corazón.

La función de la estética, entre otros propósitos es invitar al hedonismo, al disfrute máximo de la existencia.

Deberíamos entusiasmar a los jóvenes para contrarrestar la propaganda y a los medios, les deberíamos provocar desafíos, para resolver problemas humanos. Deberíamos apasionarlos, conmoverlos. Propiciar que mediten, que se ilusionen, pero para ello, cada uno de nosotros debe vivir en armonía consigo misma/o, con amor a sí mismo/a, con salud.

Pienso que en la actualidad nos falta algo, nos falta conectarnos con nuestra parte espiritual.

Hadot ha revolucionado la idea que teníamos de los griegos desde Platón. La filosofía era concebida más como una manera de vivir. La filosofía –decía Séneca- enseña a hacer, no a decir. Las técnicas de sí implicaban un largo y constante ejercicio askesis sobre uno mismo.

El camino de sanación consiste para estos sabios en ir contra la corriente. Porque el común de los mortales no hace lo que realmente desea, no se conoce, no ha ido al fondo de sí mismo. Hay muchas “buenas razones” para desoír nuestros anhelos. Por eso, para buscar en mí, debo dejar de oír a los otros, tengo que buscar solo en el interior de mí mismo/a.

Así, vemos que las técnicas de la Antigüedad o arte de vivir, eran ejercicios espirituales, no exposiciones de sistemas teóricos; perseguían una forma de educación específica, que consistía en la formación del espíritu.

Ha de entenderse que por ejemplo Pierre Hadot, no utiliza la palabra espiritual en sentido religioso o teológico.

En las escuelas, se educa intelectualmente, pero el intelecto no cubre todos los aspectos de lo espiritual. El estudio que hace Hadot explica que lo espiritual, tampoco significa un código de buenas maneras. El arte de vivir no es una moralina. “La palabra espiritual permite comprender con mayor facilidad que unos ejercicios como estos son producto no solo del pensamiento, sino de una totalidad psíquica del individuo. Tal expresión englobaría, tanto el pensamiento, la imaginación y la sensibilidad como voluntad”[3].

El discurso filosófico de la Antigüedad griega está al servicio de la vida, es arte de vivir, o quiere decir una forma de existir[4]. Hadot insiste en que la filosofía en la actualidad construye un lenguaje técnico, en cambio la Antigua, propone un arte de vivir.

Los estoicos también constituyen una escuela del arte de vivir, no una teoría abstracta, el arte de vivir es una estética de la existencia que compromete toda la vida. La totalidad de la existencia que abarca lo espiritual, conduce de un estado de oscuridad a uno de autenticidad, que consiste en la paz y libertad interiores.

La vida inauténtica, consiste en preocuparse de cosas exteriores, radica en estar en la oscuridad de las pasiones, como los celos o la envidia o tener sentimientos de rabia o de rencor, o de afán de gloria y de reconocimiento, esos son males absolutos. Además que con ciertas investigaciones actuales de la psicología y biología unidas, sabemos que esos estado pasionales negativos, causan venenos en el cuerpo que lo enferman.

Por eso la filosofía en la antigüedad era terapia. El primer ejercicio espiritual terapéutico consistía en una vigilancia constante del ánimo, en una permanente conciencia de sí.

Espiritualidad entonces era un ejercicio que abarcaba la práctica de la meditación que quiere decir respiración concentrada profunda. Esto despierta neuronas nuevas, y así podemos entender mejor. De este modo abrimos la conciencia, y la abrimos a la conciencia cósmica.

Para este tipo de pensamiento se suman la imaginación, los afectos y el pensamiento, desde ahí ya podía hablarse de pensamiento complejo. Los pitagóricos dice Peter Kingsley lograban amalgamar lo interno y lo externo, la política y el amor a la sabiduría, la teoría y la práctica.

Por otro lado, esta espiritualidad aconseja el ejercicio de la persuasión y su gran fuerza para controlar los impulsos de temor y cólera o de tristeza.

La espiritualidad ha de entenderse como un diálogo consigo mismo, con una escritura personal. También tomando en cuenta los sueños que nos conducen al conocimiento del yo interno.

La terapia filosófica consiste entonces en curarnos del alma para que ésta pueda ser capaz de intuir su verdad fundamental. Pero la terapia consiste también en curar el cuerpo. Pues una de las prácticas espirituales para los filósofos neoplatónicos consistía en ser vegetariano.

Desde la visión de Epicuro, hay que prepara el alma para que dejemos de pensar en el dolor y nos concentremos en los placeres, pero sabemos que son los placeres dichosos, los necesarios, los que elevan el alma. No consiste en el hedonismo moderno que es sumamente materialista y superfluo.

Sabemos que una fuente constante de alegría es concentrarse en la naturaleza, observarla para adquirir una alegría serena.

Por el contrario el ser humano enfermo vive atormentándose por preocupaciones, -que si las miramos con detenimiento- casi siempre son temores o miedos de cosas externas.

Por eso entendemos por ejercicio espiritual la práctica del placer, como puede ser la amistad, o comer sencillo acompañado de amigos. Por ejemplo dicen los epicúreos que la amistad puede servir para la pública confesión de los errores y los amigos han de ayudarnos en corregirnos, está aunado al examen de conciencia.

La amistad a juicio de Epicuro, dice Hadot, supone una espiritualidad que consiste en crear un ambiente adecuado, de tal manera que nos sentimos en armonía, para abrir el corazón, ya que el corazón es la fuente de verdad que cada uno posee. Esto proporciona la felicidad. A esto se llama bienestar. Pienso que así podemos curarnos y curar, en la medida en que el que nos guía es el corazón. En la medida en que poseemos una verdad interior que nos ayuda a curarnos.

Tales seres humanos cuando son capaces de ejercitarse en la espiritualidad, entonces son capaces de “convertir la vida entera en una fiesta”[5]. Pero es una fiesta en sentido profundo, no es el goce momentáneo y fugaz, ni es el desorden, consiste en volverse hombre y mujer de bien y celebrar por eso una fiesta cotidianamente, es una fiesta espléndida que se gozará a través de la espiritualidad, entonces contemplamos lo sagrado que se halla en cada cuerpo y en la naturaleza y nos volvemos espectadores de la belleza.

Se suele dudar de la existencia del alma, de que ésta posea verdades para vivir, y es que dice Plotino “define la esencia del alma y su inmaterialidad. Si se duda de la inmaterialidad del alma es porque uno está acostumbrado a que su alma esté repleta de deseos irracionales, sentimientos violentos y pasiones”[6].

La concepción de alma bella y belleza física, se concibe como el trabajo de escultor, que pule, limpia, cincela hasta lograr la belleza.

También se puede entender por arte de vivir, una filosofía artística o filosofía de vida siguiendo a Nietzsche. ¿A qué llamamos filosofía de vida, sino a la teoría que la conserva y que nos lleva a la plenitud? La vida significa evolución, cambio y transmutación de nuestras formas caducas de vivir. Pero gran parte del vitalismo se sostiene de un cuerpo de salud. En un cuerpo enfermo y miserable, solo tiene cabida la moral de esclavos. Hasta que no fijemos la meta de la salud, no podrá expandirse el espíritu.

La moral libre se da en las raíces de un cuerpo bello y hermoso, sano y feliz, sólo así surgirá la moral de los espíritus libres. Si los cuerpos están faltos de nutrientes, sobrecargados de proteínas, faltos de aminoácidos, si solo se come de forma procesada, azúcar refinada, será imposible que se libere al espíritu superior. Pregunta Nietzsche en el Gay saber, ¿qué significa vida? Vivir significa deshacerse continuamente de algo en uno mismo que quiere morir, vivir significa ser cruel e inexorable contra todo cuanto se hace débil y viejo en nosotros… vivir significa por consiguiente ¿ser despiadado contra moribundos, miserables y viejos?[7]

La filosofía que inaugura Nietzsche pretende hacer innovaciones y abrirse a temas cotidianos que son preocupación de teóricas del feminismo, temas tales como el de la dialéctica del matrimonio y la amistad, o temas que en la Gaya ciencia plantea como dignos de investigación, como son el pensar sobre el trabajo que realizamos, pero de manera que sea regulado cada vez por más tiempos libres, o temas de investigación como la fiesta y el descanso o el amor.[8]

La filosofía vitalista tiene amor por la vida, sólo que, -dice Nietzsche- ama de manera diferente[9]. Pues este deseo de escribir de otra manera la teoría vital, tienen un gusto para la alegría, y su gay saber se construye como Nietzsche quería, con sentidos más placenteros, con una segunda y más peligrosa inocencia en la alegría[10]. El gay saber hace una ciencia jovial, trágica y alegre. El gay saber surge con la esperanza nietzscheana, de que a través de la teoría alegre se recupere la salud mental, espiritual, moral. El gay saber, vuelve la mirada a la sabiduría antigua, en la cual la filosofía era un camino de vida, más que una actividad puramente teorética. Las doctrinas de la filosofía griega (neoplatonismo) eran un esfuerzo por vivir una buena vida. La sabiduría en tanto que se ocupa de la vida, es una teoría que se afana de la verdad de sí mismo y del cuidado del alma, que nos convierte en poetas de nuestra existencia como Nietzsche desearía.


[1] Edgard Morin, Método 6, Etica, ed. Cátedra, p. 150

[2] Cf. Op. Cit.

[3] Pierre Hadot, Ejercicios espirituales, y Filosofía Antigua, Ed. Siruela, Madrid, 2006, p. 11

[4] Ibid. P. 12

[5] Ibid. P. 44

[6] Ibid. P. 47

[7] Nietzsche, gay saber, Ed. Narcea Biblioteca del estudiante, Madrid, 1973  p. 148

Cf.[8] Ibid. p. 123

[9] Cf.  Op. Cit. P. 90

[10] Ibid.

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